Este parque de Alboraya es una muestra de lo que se puede lograr prohibiendo la entrada de perros: zonas infantiles LIMPIAS, zonas de descanso limpias, un entorno saludable y agradable, donde se puede respirar y caminar con tranquilidad. Lo mismo pasa en ciertos parques de Valencia donde han optado por esa prohibición: Jardines del Polifílo, parque de Benicalap (pero donde una colonia de gatos llena de cacas la zona de la entrada que da a la Ciudad Fallera), Jardines de Monforte y alguno más. Desconozco si el alcalde de Alboraya es de izquierda, derecha o del medio, pero lo que sé es que quien puso esa prohibición es alguien con mucho sentido común, aunque luego haya metido la pata gastándose el dinero que el pueblo no tiene y que haya motivado que el posterior alcalde ordene denuncias a los automovilistas en plan sanguinario.
Pero, ¿los valencianos no deberíamos tener la posibilidad de llevar a nuestros niños a cualquier parque sin tener que ir sorteando las cacas o limpiando la ropa y zapatos de nuestros niños cada vez que se encuentran con un zurullo canino dejado por un amo descuidado?.
Por favor, la cochinada de unos pocos no tiene que ser soportada por toda la población.
¡Hostia ya!.